Coach recién certificado ganando confianza en su primera sesión de coaching online

Cómo conseguir los primeros clientes como coach

July 09, 20265 min read

¿Cuánto vale una conversación que le cambia la vida a alguien?

Si acabás de certificarte como coach, seguro esa pregunta te persigue. A mí me persiguió durante meses. Y en este artículo te cuento, sin filtro, cómo pasé de no saber qué cobrar a agendar más de 15 sesiones en un solo día y por qué eso me dio algo más valioso que el dinero: confianza como Coach.

El día que certifiqué (y lo que vino después)

Agosto de 2024. Recibo el aprobado de mi observado. Grito, celebro, abrazo el logro. Y en medio del festejo cae la ficha: ya puedo ofrecer mis servicios de manera profesional.

Al otro día no esperé a "sentirme listo". Armé una estrategia de contenido simple:

  • Lunes: hablaba de un tema que me interesaba.

  • Miércoles: publicaba un llamado a la acción para agendar sesiones.

  • Viernes: compartía una reflexión.

Lo sostuve durante tres meses. Y funcionó… a medias.

Mi audiencia crecía. En mis seguidores se instaló la pregunta: ¿qué hace Enzo? ¿qué es el coaching ontológico? Señal de que iba por buen camino.

Pero la parte económica contaba otra historia. Contenido sí, clientes no.

La historia que me cambió el enfoque

Un día, escuchando un video de Elena Espinal, me encontré con una anécdota de los comienzos del coaching en Argentina. Ella contaba que Jim Selman le había transmitido una forma muy particular de ofrecer coaching en esa época:

"Tengamos una conversación. Si lo que hicimos te aportó valor, vos elegís cuánto me pagás."

Así de simple. Así de incómodo. Así de poderoso.

Mi mente creativa y mi costado de accionar al instante no dudaron ni un segundo. Al otro día publiqué en mis redes que estaba buscando juntar mis 100 horas pagas para la credencial ACC de ICF, abrí mi agenda… y esperé.

No tuve que esperar mucho.

Más de 15 sesiones "a la gorra" en un día

En un solo día agendé más de 15 sesiones de coaching a la gorra. El acuerdo era transparente:

  1. Agendábamos una conversación.

  2. Yo practicaba lo que había estudiado; vos traías un quiebre.

  3. Si la conversación te aportaba valor, me pagabas lo que considerabas justo.

Pensalo como un músico callejero: no cobra entrada, toca. Y la gente que se detiene a escuchar decide, con lo que deja en la gorra, cuánto valió ese momento. Yo hice lo mismo con conversaciones.

Lo que pasó después me sorprendió por partida triple:

La cantidad. No esperaba que tanta gente accediera a esta modalidad.

El feedback. Las personas me contaban cómo esas conversaciones les servían. Algunas decidieron continuar el proceso conmigo.

El monto. El pago mínimo que recibí fue de 20 USD. De ahí para arriba. Nadie se fue sin reconocer el valor de la conversación.

Mi primer cliente pago (y mi primer acuerdo imperfecto)

Poco después llegó mi primer cliente pago a través de las redes. En ese momento mi título era "coach de emprendedores", porque siempre me atrajo ese ADN nato de los emprendedores: ir a por todo, arriesgar y, a la vez, sentirse tan solos en el camino.

¿Fue un acuerdo perfecto? Para nada. No establecimos objetivos medibles; me llevó el entusiasmo. Pero había tres cosas que sí estaban claras desde el primer minuto:

  • Los límites del coaching.

  • La ética profesional.

  • Qué si se podía trabajar en ese espacio y qué no.

Cada conversación fue un aprendizaje. Descubrí preguntas para las que todavía no tenía respuestas. Y en vez de asustarme, eso me entusiasmó: explorar siempre fue una de mis fortalezas.

La confianza no se piensa: se acumula

En tres meses junté las 100 horas para mi credencial (que después no tramité, porque surgieron otras cosas pero esa es historia para otro blog).

Lo importante no fueron las horas. Fue lo que las horas me dejaron: la certeza de que lo que hacía aportaba valor. No porque yo lo dijera, sino por el feedback y los cientos de testimonios de las personas con las que conversé.

Un mensaje simple lo resume todo: "Gracias a la conversación del otro día tomé esta decisión y me cambió la vida."

Algo tan simple como escuchar. Tan transformador para el mundo del otro.

Y acá está la clave que quiero que te lleves: cada paso que di, lo di con miedo y con incertidumbre. La confianza no llegó antes de actuar. Llegó después. Cada sesión sumaba un punto de confianza, como quien llena un tarro moneda a moneda.

Si hoy estás en el "no sé cuánto cobrar, no sé por dónde empezar"

Te dejo la estrategia que usé, en tres pasos concretos:

1. Construí presencia con ritmo

Tres publicaciones por semana: un tema que te apasione, un llamado a agendar, una reflexión. Sostenelo mínimo tres meses.

2. Abrí tu agenda con una oferta a la gorra

Proponé conversaciones donde el otro trae su quiebre, vos practicás lo que estudiaste, y si le aportó valor, paga lo que considere. Dejá claros los límites, la ética y el encuadre desde el inicio.

3. Recogé el feedback como si fuera oro

Guardá cada testimonio, cada mensaje, cada "gracias". Esa evidencia es la que construye tu confianza y, con el tiempo, tu propuesta profesional.

No digo que sea la única estrategia. Digo que a mí me funcionó. Probá, explorá, ajustá. Lo importante es que avances: la confianza y la seguridad se ganan cada vez que avanzás.

Una pregunta para cerrar

Si la confianza no es un requisito para empezar sino el resultado de haber empezado… ¿qué conversación estás postergando hoy esperando "sentirte listo"?


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Enzo Chiapello
Enzo Chiapello es Coach Ontológico y consultor digital con base en Córdoba, Argentina. Acompaña a coaches y profesionales independientes a construir negocios digitales con sistemas claros, comunicación auténtica y foco en resultados. Fundador de Open Coaching, una comunidad donde la tecnología y el desarrollo humano se integran para que puedas escalar tu negocio digital.
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